Hacemos los libros que queremos que existan

Un Balthus de 12 años cuenta la historia de su gato Mitsou en 40 dibujos, Rilke escribe el prefacio y se encarga de publicar la edición original en 1920.

Publicamos en 2024 las reproducciones de aquellos dibujos y una traducción de Sabrina Murua sobre las palabras de Rilke.



Gatos, ¿quién los conoce realmente? ¿Acaso usted, por ejemplo, afirma conocer a los gatos? Confieso que para mí su existencia nunca ha sido más que una relativamente osada hipótesis. Porque para que los animales compartan nuestro mundo deben ingresar en él, ¿no es así? Aunque sea un poco. Deben adaptarse a nuestra forma de vida hasta cierto punto; deben tolerarla. Si no lo hacen, si permanecen distantes u hostiles, su mero contacto con nosotros será para remarcar la distancia que nos separa de ellos.

Pensemos en los perros: su actitud hacia nosotros está colmada de confianza y admiración, tanto así que algunos parecen haber renunciado a sus tradiciones caninas más venerables para adorar nuestras formas e incluso nuestras faltas. Eso mismo es lo que los vuelve trágicos y sublimes. Su decisión de reconocernos los fuerza a vivir al límite de su naturaleza, por decirlo así, constantemente al borde de erosionar esos límites, con sus miradas humanizadas y sus hociqueos nostálgicos.

¿Pero qué pasa con los gatos?

Los gatos son gatos, punto. Su mundo es total y absolutamente el mundo de los gatos. Si usted dice que nos miran, yo digo: ¿alguien alguna vez llegó a saber si se dignan o no a registrar nuestra insignificante imagen en el fondo de sus retinas aunque sea un momento? Quizás, mientras dirigen sus ojos hacia nosotros, simplemente nos excluyen de su ya plena visión con un rechazo mágico.

(fragmento del prefacio)

Balthus, Mitsou (prefacio de Rilke)

$15.000,00

Para entregas presenciales en CABA seleccionar "Acordar envío"

Calculá el costo de envío

Un Balthus de 12 años cuenta la historia de su gato Mitsou en 40 dibujos, Rilke escribe el prefacio y se encarga de publicar la edición original en 1920.

Publicamos en 2024 las reproducciones de aquellos dibujos y una traducción de Sabrina Murua sobre las palabras de Rilke.



Gatos, ¿quién los conoce realmente? ¿Acaso usted, por ejemplo, afirma conocer a los gatos? Confieso que para mí su existencia nunca ha sido más que una relativamente osada hipótesis. Porque para que los animales compartan nuestro mundo deben ingresar en él, ¿no es así? Aunque sea un poco. Deben adaptarse a nuestra forma de vida hasta cierto punto; deben tolerarla. Si no lo hacen, si permanecen distantes u hostiles, su mero contacto con nosotros será para remarcar la distancia que nos separa de ellos.

Pensemos en los perros: su actitud hacia nosotros está colmada de confianza y admiración, tanto así que algunos parecen haber renunciado a sus tradiciones caninas más venerables para adorar nuestras formas e incluso nuestras faltas. Eso mismo es lo que los vuelve trágicos y sublimes. Su decisión de reconocernos los fuerza a vivir al límite de su naturaleza, por decirlo así, constantemente al borde de erosionar esos límites, con sus miradas humanizadas y sus hociqueos nostálgicos.

¿Pero qué pasa con los gatos?

Los gatos son gatos, punto. Su mundo es total y absolutamente el mundo de los gatos. Si usted dice que nos miran, yo digo: ¿alguien alguna vez llegó a saber si se dignan o no a registrar nuestra insignificante imagen en el fondo de sus retinas aunque sea un momento? Quizás, mientras dirigen sus ojos hacia nosotros, simplemente nos excluyen de su ya plena visión con un rechazo mágico.

(fragmento del prefacio)

Mi carrito